EL CAMINO
Me levanto y echo a andar
sin lavarme la cara.
Tal vez complete un trecho
en la Gran Espiral.
Con las cosas que he ganado
y las que he perdido.
Mi ceguera y mi bastón
en el camino.
Me encontré al predicador
seduciendo a un peregrino.
Me ofreció su mal amor
y un buen trato y yo grité:
"Todos mis pecados
viajarán conmigo
ayudándome a acertar
el camino".
Me miró y se aclaró la voz.
"Tienes que escoger", me dijo.
Advertí un bulto en su labio inferior
y otro en su pantalón.
Y yo escogí la enfermedad
y escogí el frío,
pero no equivocaré,
no equivocaré el camino.
Y corrí a la casa del doctor
y en su puerta estaba escrito
"Ve sangrando que yo llegaré
antes de que caiga el sol".
Y esperé al anochecer
pero él nunca vino.
Y ahora es más difícil soportar
el camino.
Y llegué temblando hasta el lugar
donde un viejo da cobijo.
Le dejaba masturbarse a la vez
y él me daba de comer.
Pero su pan estaba podrido
y tan agrio era su vino
que ahora el asco me es tan familiar
como el camino.
"¿Adónde te crees que vas
y de dónde crees que vienes?"
preguntaba el viejo al verme marchar
muerto de hambre y sed.
"Si no tienes rumbo,
chico, estás perdido".
Yo le respondí: "Voy hacia el sol
y vengo del camino".
"No hay nada nuevo bajo el sol,
no pretendas más que recordar".
En mi espalda sentía su voz
cuando volví a caminar.
Dime, si la novedad
no era más que un olvido.
Dime qué más tengo que temer
el resto del camino.
Y tú quieres que me aparte de él,
dices que hay un sendero.
que es la luna con su palidez
la que no me deja ver.
Pero miré hacia los lados
y nada era mío.
No hay desvíos, no hay vuelta atrás,
sólo está el camino.
Ahora debo descansar.
Este suelo es mi lecho
y mi techo es el cielo gris
que aún pretende oscurecer.
Y no me quieras despertar
si me ves dormido.
Sabe el alba que si quiere yo
la espero en el camino.
Y todos mis pecados
viajarán conmigo
hasta el más puro final
del camino.
sin lavarme la cara.
Tal vez complete un trecho
en la Gran Espiral.
Con las cosas que he ganado
y las que he perdido.
Mi ceguera y mi bastón
en el camino.
Me encontré al predicador
seduciendo a un peregrino.
Me ofreció su mal amor
y un buen trato y yo grité:
"Todos mis pecados
viajarán conmigo
ayudándome a acertar
el camino".
Me miró y se aclaró la voz.
"Tienes que escoger", me dijo.
Advertí un bulto en su labio inferior
y otro en su pantalón.
Y yo escogí la enfermedad
y escogí el frío,
pero no equivocaré,
no equivocaré el camino.
Y corrí a la casa del doctor
y en su puerta estaba escrito
"Ve sangrando que yo llegaré
antes de que caiga el sol".
Y esperé al anochecer
pero él nunca vino.
Y ahora es más difícil soportar
el camino.
Y llegué temblando hasta el lugar
donde un viejo da cobijo.
Le dejaba masturbarse a la vez
y él me daba de comer.
Pero su pan estaba podrido
y tan agrio era su vino
que ahora el asco me es tan familiar
como el camino.
"¿Adónde te crees que vas
y de dónde crees que vienes?"
preguntaba el viejo al verme marchar
muerto de hambre y sed.
"Si no tienes rumbo,
chico, estás perdido".
Yo le respondí: "Voy hacia el sol
y vengo del camino".
"No hay nada nuevo bajo el sol,
no pretendas más que recordar".
En mi espalda sentía su voz
cuando volví a caminar.
Dime, si la novedad
no era más que un olvido.
Dime qué más tengo que temer
el resto del camino.
Y tú quieres que me aparte de él,
dices que hay un sendero.
que es la luna con su palidez
la que no me deja ver.
Pero miré hacia los lados
y nada era mío.
No hay desvíos, no hay vuelta atrás,
sólo está el camino.
Ahora debo descansar.
Este suelo es mi lecho
y mi techo es el cielo gris
que aún pretende oscurecer.
Y no me quieras despertar
si me ves dormido.
Sabe el alba que si quiere yo
la espero en el camino.
Y todos mis pecados
viajarán conmigo
hasta el más puro final
del camino.
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